Los pueblos indígenas de Venezuela no solo resisten la crisis económica y humanitaria que azota al país desde hace más de una década, están siendo expulsados de sus territorios ancestrales, empujados hacia la malnutrición y obligados a huir por la violencia de la minería ilegal y la presencia de grupos armados, advirtió la Naciones Unidas a través de expertos que monitorean la situación de derechos humanos en el país sudamericano.
En informes recientes sobre la crisis humanitaria en Venezuela, especialistas de ONU señalaron que la población en general sufre de inseguridad alimentaria y que los pueblos indígenas como los Yanomami, Pemón, Warao y Wayúu, enfrentan impactos particularmente severos. Estos impactos incluyen malnutrición, pobreza extrema, falta de acceso a servicios de salud y desplazamientos forzados de sus comunidades.
Desplazamientos forzados y pérdida de modos de vida
Además de la inseguridad alimentaria, la violencia y la degradación ambiental han forzado a miles de miembros de pueblos originarios a abandonar sus hogares tradicionales. Las comunidades que antaño dependería de la caza, la pesca y la agricultura en sus territorios ancestrales ahora se enfrentan a migraciones internas o salida del país en busca de sobrevivencia.
La situación de los pueblos indígenas en Venezuela no es una estadística aislada: es una crisis estructural de derechos humanos que requiere atención urgente, con impactos que trascienden fronteras y nos interpelan a garantizar la vida, la dignidad y la justicia en el corazón de la Amazonía.
