La laboratorista Brenda Aguirre fue reportada como desaparecida y, desde entonces, familiares, colegas y colectivos han salido a las calles para exigir su localización con vida. Las protestas se han concentrado frente a instalaciones oficiales y puntos estratégicos, donde se exige a las autoridades acelerar los protocolos de búsqueda.
Hasta el momento, la Fiscalía correspondiente mantiene activa la ficha de búsqueda y ha informado que se siguen diversas líneas de investigación. Sin embargo, la familia denuncia lentitud, falta de información clara y ausencia de comunicación directa.
Un país que busca a más de 120 mil personas
El caso de Brenda no ocurre en el vacío. De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), México acumula más de 120 mil personas desaparecidas y no localizadas. La cifra oficial ha ido en aumento en los últimos años y refleja una crisis estructural que atraviesa estados del norte, centro y occidente del país.
Organizaciones civiles han advertido que las mujeres enfrentan riesgos específicos relacionados con violencia de género, trata y desaparición vinculada a contextos laborales y comunitarios.
Protesta y exigencia
Las movilizaciones en torno al caso de Brenda han incluido bloqueos simbólicos, colocación de fichas con su fotografía y consignas dirigidas a las fiscalías estatales y a la Comisión Nacional de Búsqueda. El reclamo es claro: activar de inmediato todos los mecanismos disponibles, incluyendo rastreo tecnológico, análisis de cámaras de videovigilancia y coordinación interinstitucional.
Colectivos de búsqueda recordaron que las primeras horas son cruciales y que la omisión o demora puede comprometer resultados.Cada desaparición no es solo un número. Es una familia rota, una comunidad en alerta, una herida abierta. En México, miles de madres y padres han tenido que convertirse en investigadores y rastreadoras ante la insuficiencia institucional.
El caso de Brenda Aguirre vuelve a poner el foco sobre la urgencia de fortalecer fiscalías, profesionalizar unidades de búsqueda y garantizar recursos suficientes para enfrentar una crisis que ya no admite simulaciones.
